Los debates sobre el aborto y el derecho a la vida se vuelven a centrar en definir lo que consideramos “vida” y lo que consideramos un conglomerado de células, pero al margen de creencias religiosas, los intereses políticos tiñen de crueldad lo que muchas mujeres consideran un derecho inherente a su persona.
A estas alturas debería estar claro que la ley en vigor ha obviado ya un debate más que superado sobre el momento en que se origina la vida humana, sin embargo, la propuesta para reformar la actual ley del aborto ha hecho resurgir estos argumentos junto con algunos planteamientos novedosos como el hecho de que una menor, a partir de 16 años, pueda abortar sin el consentimiento de sus padres, lo que ha provocado que los más conservadores pongan el grito en el cielo y en pancartas con los mismos caducos argumentos del siglo pasado.
Partiendo de que, gracias a la regulación de la autonomía del paciente, cualquiera con más de 16 años puede someterse a una cirugía menor como una operación de estética sin necesidad de una autorización paterna, lo que deberíamos plantearnos es la edad a la que podemos considerar “adultos” a los adolescentes. Si una mujer de 16 años es lo suficientemente madura como para tener relaciones sexuales consentidas y quedarse embarazada, debería tener el mismo derecho que cualquier otra persona a decidir si quiere involucrarse en algo tan trascendental como lo es el traer un hijo al mundo.
De cualquier modo, el auténtico debate que plantean las reformas presentadas por el gobierno no debería ser anulado por unos argumentos pasados de rosca que olvidan que antes sólo el que tenía dinero podía ejercer ese derecho, aunque acudiendo al extranjero.
viernes, 27 de marzo de 2009
viernes, 6 de marzo de 2009
Coherencia política
Tras los resultados electorales del pasado 1 de marzo, estamos a la espera de que se defina el destino político de Euskadi y, por extensión, las repercusiones que ese resultado tendrá en el resto de España.
En cuanto a la polémica de si debería gobernar el PNV por ser el partido más votado, podemos basarnos en lo que ha ocurrido en otras comunidades autónomas donde la ausencia de mayoría absoluta no ha permitido gobernar a un solo partido y se han conformado bloques de ideología política similar.
Es el momento de formar alianzas. Ibarretxe podría pactar con Ezker Batúa, EA y Aralar para obtener una mayoría que le permitiese mantener la lehendakaritxa, e incluso podría renovar el pacto PSE-PNV de antaño.
Si Patxi López aceptara este nuevo pacto con el PNV, defraudaría a todos los votantes que apoyaron al PSE para promover un cambio en la trasnochada política de Ibarretxe.
Esta política secesionista que ha impulsado el gobierno de Ibarretxe desde hace años, dando prioridad a su proyecto independentista frente a la gestión de las verdaderas necesidades del pueblo vasco, ha provocado que emerja un bloque constitucionalista frente al bloque nacionalista.
Una alianza del PSE con Basagoiti, conformando un bloque antinacionalista, supondría una hipoteca con el PP por su apoyo en Euskadi, además de un enfrentamiento directo con el PNV que dificultaría la política nacional del PSOE.
Como toda decisión importante tiene sus ventajas e inconvenientes, parece recomendable sacrificar el apoyo del PNV en la política nacional en beneficio de mantener la coherencia política que ha llevado al PSE a obtener el número de votos suficientes que le permitan gobernar Euskadi, sobretodo si eso supone alcanzar el ansiado cambio político.
En cuanto a la polémica de si debería gobernar el PNV por ser el partido más votado, podemos basarnos en lo que ha ocurrido en otras comunidades autónomas donde la ausencia de mayoría absoluta no ha permitido gobernar a un solo partido y se han conformado bloques de ideología política similar.
Es el momento de formar alianzas. Ibarretxe podría pactar con Ezker Batúa, EA y Aralar para obtener una mayoría que le permitiese mantener la lehendakaritxa, e incluso podría renovar el pacto PSE-PNV de antaño.
Si Patxi López aceptara este nuevo pacto con el PNV, defraudaría a todos los votantes que apoyaron al PSE para promover un cambio en la trasnochada política de Ibarretxe.
Esta política secesionista que ha impulsado el gobierno de Ibarretxe desde hace años, dando prioridad a su proyecto independentista frente a la gestión de las verdaderas necesidades del pueblo vasco, ha provocado que emerja un bloque constitucionalista frente al bloque nacionalista.
Una alianza del PSE con Basagoiti, conformando un bloque antinacionalista, supondría una hipoteca con el PP por su apoyo en Euskadi, además de un enfrentamiento directo con el PNV que dificultaría la política nacional del PSOE.
Como toda decisión importante tiene sus ventajas e inconvenientes, parece recomendable sacrificar el apoyo del PNV en la política nacional en beneficio de mantener la coherencia política que ha llevado al PSE a obtener el número de votos suficientes que le permitan gobernar Euskadi, sobretodo si eso supone alcanzar el ansiado cambio político.
jueves, 26 de febrero de 2009
Renovarse o morir
Por primera vez en treinta años, las previsiones apuntan a que el PSE podría superar los escaños del PNV en las próximas elecciones vascas. Este resultado, añadido al hecho de que por primera vez la izquierda abertzale no tendrá representación por haber sido ilegalizada, supondría la posibilidad real de un gobierno no nacionalista presidido por un lehendakari del PSE.
En caso contrario, siempre quedará la posibilidad de un nuevo pacto del tripartito, PNV- Eusko Alkartasuna- Ezker Batua, pero puesto que una de las bases de la democracia es la alternancia del poder, tras treinta años de gobierno del PNV en Euskadi, lo más deseable sería abrir las ventanas de Ajuría Enea para dejar correr un aire nuevo que favorezca la higiene democrática.
Una de las grandes preocupaciones del País Vasco y del resto de España es el terrorismo. Un gobierno no nacionalista daría más empuje a acabar con ETA, no porque los partidos nacionalistas no deseen su extinción, como manifiestan con su “ETA kampora”, sino porque, a pesar de condenar la violencia, comparten el ideal independentista que la banda terrorista defiende, aunque ésta con unos argumentos nada válidos y unos métodos absolutamente deplorables.
Además, aunque la política del PNV ha sido eficaz en el día a día del pueblo vasco, ha sido manifiestamente ineficaz en sus relaciones con el resto de España y países del extranjero, ya que ha primado sobre el interés general de Euskadi el interés personal de Ibarretxe y su proyecto soberanista.
De cualquier modo, el PSE tendrá éxito sólo si sabe transmitir al pueblo vasco su voluntad de gobernar de forma independiente de Madrid y dirigir un gobierno por y para Euskadi que defienda sus intereses dentro y fuera de sus fronteras.
Ya lo dijo Miguel de Unamuno, “el progreso consiste en renovarse”, lo que la sabiduría popular ha transformado en “renovarse o morir”.
En caso contrario, siempre quedará la posibilidad de un nuevo pacto del tripartito, PNV- Eusko Alkartasuna- Ezker Batua, pero puesto que una de las bases de la democracia es la alternancia del poder, tras treinta años de gobierno del PNV en Euskadi, lo más deseable sería abrir las ventanas de Ajuría Enea para dejar correr un aire nuevo que favorezca la higiene democrática.
Una de las grandes preocupaciones del País Vasco y del resto de España es el terrorismo. Un gobierno no nacionalista daría más empuje a acabar con ETA, no porque los partidos nacionalistas no deseen su extinción, como manifiestan con su “ETA kampora”, sino porque, a pesar de condenar la violencia, comparten el ideal independentista que la banda terrorista defiende, aunque ésta con unos argumentos nada válidos y unos métodos absolutamente deplorables.
Además, aunque la política del PNV ha sido eficaz en el día a día del pueblo vasco, ha sido manifiestamente ineficaz en sus relaciones con el resto de España y países del extranjero, ya que ha primado sobre el interés general de Euskadi el interés personal de Ibarretxe y su proyecto soberanista.
De cualquier modo, el PSE tendrá éxito sólo si sabe transmitir al pueblo vasco su voluntad de gobernar de forma independiente de Madrid y dirigir un gobierno por y para Euskadi que defienda sus intereses dentro y fuera de sus fronteras.
Ya lo dijo Miguel de Unamuno, “el progreso consiste en renovarse”, lo que la sabiduría popular ha transformado en “renovarse o morir”.
lunes, 16 de febrero de 2009
La Retórica
La retórica puede parecer destinada a la publicidad más que al periodismo debido a que su finalidad es principalmente la persuasión. Sin embargo, es un factor determinante a la hora de elaborar una información o de expresar una opinión, ya que un discurso mal estructurado es más difícil de asimilar y puede hacerse incluso incomprensible.
Puesto que el periodismo consiste en hacer llegar la información a un público, se hace necesaria la retórica para planear la forma en que queremos que esa información llegue a nuestra audiencia, captar su atención, estructurar el discurso debidamente, hacerlo comprensible, sencillo, cercano y que la gente lo recuerde.
En definitiva, los medios de comunicación no dejan de ser empresas que quieren vender un servicio y conseguir cada vez más consumidores, y para ello es imprescindible persuadir a la audiencia de que nuestro producto es el mejor y que somos los más aconsejables para dar la información.
Toda persona que quiera conseguir un fin debe seguir unas estrategias. En el caso de la opinión es necesario ganarse el respeto del público e incluso su simpatía, para que se posicionen a favor de nuestros argumentos y compartan nuestra postura. Esto será mucho más fácil si se utilizan recursos retóricos, un lenguaje cercano, una forma amable de comunicar...
La opinión no se puede imponer puesto que es libre, pero se puede utilizar la retórica para convencer al público de una opinión, con datos y argumentos, sin llegar a manipular la información.
De esta forma no se está manipulando los datos ni a la gente sino que se utiliza la retórica en el periodismo de la misma forma en que la usamos en la vida diaria, de forma muchas veces inconsciente.
Puesto que el periodismo consiste en hacer llegar la información a un público, se hace necesaria la retórica para planear la forma en que queremos que esa información llegue a nuestra audiencia, captar su atención, estructurar el discurso debidamente, hacerlo comprensible, sencillo, cercano y que la gente lo recuerde.
En definitiva, los medios de comunicación no dejan de ser empresas que quieren vender un servicio y conseguir cada vez más consumidores, y para ello es imprescindible persuadir a la audiencia de que nuestro producto es el mejor y que somos los más aconsejables para dar la información.
Toda persona que quiera conseguir un fin debe seguir unas estrategias. En el caso de la opinión es necesario ganarse el respeto del público e incluso su simpatía, para que se posicionen a favor de nuestros argumentos y compartan nuestra postura. Esto será mucho más fácil si se utilizan recursos retóricos, un lenguaje cercano, una forma amable de comunicar...
La opinión no se puede imponer puesto que es libre, pero se puede utilizar la retórica para convencer al público de una opinión, con datos y argumentos, sin llegar a manipular la información.
De esta forma no se está manipulando los datos ni a la gente sino que se utiliza la retórica en el periodismo de la misma forma en que la usamos en la vida diaria, de forma muchas veces inconsciente.
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