miércoles, 6 de mayo de 2009

Un sistema económico carcomido

Es el momento de las reuniones entre los grandes representantes mundiales, las fotos de rigor, las palabras de consuelo que no alimentan al hambriento y la búsqueda de soluciones a una crisis que parece que no deja de agravarse.

En la reunión del G-20 se plantean numerosas reformas del sistema financiero internacional: unos se posicionan a favor de reconstruir un capitalismo renovado que ha demostrado con creces sus grietas, otros prefieren transformar la economía mundial en un sistema social-demócrata más solidario. Mientras Obama propone medidas centristas apoyado por el ministro inglés Gordon Brown, Sarkozy se aferra a la esencia del capitalismo a la vez que intenta rivalizar por la popularidad internacional.

Si hay algo en lo que todos los países están de acuerdo es en que esta situación no va a solucionarse por arte de magia, por ello defienden la necesidad de trabajar en equipo y disfrazan de solidaridad internacional su rechazo a un proteccionismo que, por otra parte, les resulta imposible evitar.

Una de las medidas propuestas es la creación de organismos reguladores que impidan que se repita esta misma situación, unas medidas que de haberse tomado antes de la crisis nos la habrían evitado y que ahora sólo sirven para prevenir en vez de para sacarnos de una bruma económica nada alentadora.

No queremos soluciones temporales, esta crisis no es cuestión de unas leves medidas superficiales sino que debe arreglarse desde lo más profundo, la estructura misma del sistema, un sistema económico que está carcomido por dentro.

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