Durante meses hemos oído hablar de Marta del Castillo: su vida, sus amigos, su muerte.Los medios se han encargado de acribillarnos diariamente con la misma información, añadiendo alguna novedad puntual pero sin ningún dato que lo convirtiera en algo digno de llamarse noticia.
Ante la falta de información consistente, algunos medios se han dedicado a publicar imágenes de la menor y de sus círculos más íntimos, incluido su ex novio Miguel Carcaño que está a disposición judicial por su implicación en el asesinato de Marta.A las imágenes y conversaciones publicadas en tuenti – la famosa red social privada tan de moda entre los jóvenes- le han seguido diversas entrevistas y elucubraciones de pseudo periodistas, que más que informar han tratado de sobrecoger a una opinión pública que, desde mi punto de vista, es más que capaz de emocionarse por sí misma.
En cualquier caso, esto no es nada nuevo. Llevamos asistiendo a la devastadora denigración de la profesión periodística desde hace años, lo que no se puede tolerar es que esta comercialización del dolor ajeno se haga, además, transgrediendo la ley.El hecho de entrevistar a menores, como la joven de 15 años que apareció en varios programas de televisión (entre ellos Rojo y Negro, de Telecinco que ahora se enfrenta a una demanda de 120.000 euros), nos hace pensar que hemos llegado a la terrible conclusión del “todo vale”, a comprometer nuestra ética profesional, la dignidad de las personas y hasta el mismísimo sentido común con tal de hacer un punto más de audiencia que el rival.Tenemos que plantearnos hasta dónde va a llegar esta indecencia sensacionalista y carroñera que no sabe discernir entre lo verdaderamente interesante para el público y el más denigrante morbo, y que lo único que consigue es devaluar esta bonita profesión.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Un sistema económico carcomido
Es el momento de las reuniones entre los grandes representantes mundiales, las fotos de rigor, las palabras de consuelo que no alimentan al hambriento y la búsqueda de soluciones a una crisis que parece que no deja de agravarse.
En la reunión del G-20 se plantean numerosas reformas del sistema financiero internacional: unos se posicionan a favor de reconstruir un capitalismo renovado que ha demostrado con creces sus grietas, otros prefieren transformar la economía mundial en un sistema social-demócrata más solidario. Mientras Obama propone medidas centristas apoyado por el ministro inglés Gordon Brown, Sarkozy se aferra a la esencia del capitalismo a la vez que intenta rivalizar por la popularidad internacional.
Si hay algo en lo que todos los países están de acuerdo es en que esta situación no va a solucionarse por arte de magia, por ello defienden la necesidad de trabajar en equipo y disfrazan de solidaridad internacional su rechazo a un proteccionismo que, por otra parte, les resulta imposible evitar.
Una de las medidas propuestas es la creación de organismos reguladores que impidan que se repita esta misma situación, unas medidas que de haberse tomado antes de la crisis nos la habrían evitado y que ahora sólo sirven para prevenir en vez de para sacarnos de una bruma económica nada alentadora.
No queremos soluciones temporales, esta crisis no es cuestión de unas leves medidas superficiales sino que debe arreglarse desde lo más profundo, la estructura misma del sistema, un sistema económico que está carcomido por dentro.
En la reunión del G-20 se plantean numerosas reformas del sistema financiero internacional: unos se posicionan a favor de reconstruir un capitalismo renovado que ha demostrado con creces sus grietas, otros prefieren transformar la economía mundial en un sistema social-demócrata más solidario. Mientras Obama propone medidas centristas apoyado por el ministro inglés Gordon Brown, Sarkozy se aferra a la esencia del capitalismo a la vez que intenta rivalizar por la popularidad internacional.
Si hay algo en lo que todos los países están de acuerdo es en que esta situación no va a solucionarse por arte de magia, por ello defienden la necesidad de trabajar en equipo y disfrazan de solidaridad internacional su rechazo a un proteccionismo que, por otra parte, les resulta imposible evitar.
Una de las medidas propuestas es la creación de organismos reguladores que impidan que se repita esta misma situación, unas medidas que de haberse tomado antes de la crisis nos la habrían evitado y que ahora sólo sirven para prevenir en vez de para sacarnos de una bruma económica nada alentadora.
No queremos soluciones temporales, esta crisis no es cuestión de unas leves medidas superficiales sino que debe arreglarse desde lo más profundo, la estructura misma del sistema, un sistema económico que está carcomido por dentro.
TVE ¿sin publicidad?
Cuando ya creíamos que no habría forma humana de ver una película o contenido televisivo sin las incómodas pausas publicitarias, el Gobierno ha decidido suprimir completamente la publicidad en TVE. Esto nos supone una gran ventaja como espectadores pero nos genera muchas incógnitas como ciudadanos contribuyentes, pagadores de impuestos que financian la televisión y la radio públicas.
Siguiendo el ejemplo de Radio Nacional de España, Televisión Española estará subvencionada únicamente con el dinero de los ciudadanos. Ahora bien, con la deuda que tiene la televisión pública incrementada a lo largo de los años, ¿cómo pretende el Gobierno cubrir los 480 millones de euros que suponen los ingresos publicitarios de TVE?La vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega ha dicho que no establecerá un canon para ayudar a cubrir esos gastos, pero tampoco se aumentarán los presupuestos generales del Estado lo que supone que la televisión publica española tendrá que mantenerse a flote con los mismos recursos económicos por parte del Estado pero sin el apoyo económico que genera la publicidad, sustento de la mayoría de los medios de comunicación.
Será un gran reto para la cadena pública mantener el nivel de calidad en sus contenidos con esta nueva medida, pero los que sí se muestran satisfechos, de momento, son los directivos de las cadenas privadas integradas en la Union de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA), porque podrán repartirse esa publicidad para financiar sus propias emisiones. Esto, en conclusión, no nos quita los anuncios sino que nos los traslada de una cadena a las otras.
Siguiendo el ejemplo de Radio Nacional de España, Televisión Española estará subvencionada únicamente con el dinero de los ciudadanos. Ahora bien, con la deuda que tiene la televisión pública incrementada a lo largo de los años, ¿cómo pretende el Gobierno cubrir los 480 millones de euros que suponen los ingresos publicitarios de TVE?La vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega ha dicho que no establecerá un canon para ayudar a cubrir esos gastos, pero tampoco se aumentarán los presupuestos generales del Estado lo que supone que la televisión publica española tendrá que mantenerse a flote con los mismos recursos económicos por parte del Estado pero sin el apoyo económico que genera la publicidad, sustento de la mayoría de los medios de comunicación.
Será un gran reto para la cadena pública mantener el nivel de calidad en sus contenidos con esta nueva medida, pero los que sí se muestran satisfechos, de momento, son los directivos de las cadenas privadas integradas en la Union de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA), porque podrán repartirse esa publicidad para financiar sus propias emisiones. Esto, en conclusión, no nos quita los anuncios sino que nos los traslada de una cadena a las otras.
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