jueves, 26 de febrero de 2009

Renovarse o morir

Por primera vez en treinta años, las previsiones apuntan a que el PSE podría superar los escaños del PNV en las próximas elecciones vascas. Este resultado, añadido al hecho de que por primera vez la izquierda abertzale no tendrá representación por haber sido ilegalizada, supondría la posibilidad real de un gobierno no nacionalista presidido por un lehendakari del PSE.
En caso contrario, siempre quedará la posibilidad de un nuevo pacto del tripartito, PNV- Eusko Alkartasuna- Ezker Batua, pero puesto que una de las bases de la democracia es la alternancia del poder, tras treinta años de gobierno del PNV en Euskadi, lo más deseable sería abrir las ventanas de Ajuría Enea para dejar correr un aire nuevo que favorezca la higiene democrática.

Una de las grandes preocupaciones del País Vasco y del resto de España es el terrorismo. Un gobierno no nacionalista daría más empuje a acabar con ETA, no porque los partidos nacionalistas no deseen su extinción, como manifiestan con su “ETA kampora”, sino porque, a pesar de condenar la violencia, comparten el ideal independentista que la banda terrorista defiende, aunque ésta con unos argumentos nada válidos y unos métodos absolutamente deplorables.

Además, aunque la política del PNV ha sido eficaz en el día a día del pueblo vasco, ha sido manifiestamente ineficaz en sus relaciones con el resto de España y países del extranjero, ya que ha primado sobre el interés general de Euskadi el interés personal de Ibarretxe y su proyecto soberanista.

De cualquier modo, el PSE tendrá éxito sólo si sabe transmitir al pueblo vasco su voluntad de gobernar de forma independiente de Madrid y dirigir un gobierno por y para Euskadi que defienda sus intereses dentro y fuera de sus fronteras.

Ya lo dijo Miguel de Unamuno, “el progreso consiste en renovarse”, lo que la sabiduría popular ha transformado en “renovarse o morir”.

lunes, 16 de febrero de 2009

La Retórica

La retórica puede parecer destinada a la publicidad más que al periodismo debido a que su finalidad es principalmente la persuasión. Sin embargo, es un factor determinante a la hora de elaborar una información o de expresar una opinión, ya que un discurso mal estructurado es más difícil de asimilar y puede hacerse incluso incomprensible.

Puesto que el periodismo consiste en hacer llegar la información a un público, se hace necesaria la retórica para planear la forma en que queremos que esa información llegue a nuestra audiencia, captar su atención, estructurar el discurso debidamente, hacerlo comprensible, sencillo, cercano y que la gente lo recuerde.
En definitiva, los medios de comunicación no dejan de ser empresas que quieren vender un servicio y conseguir cada vez más consumidores, y para ello es imprescindible persuadir a la audiencia de que nuestro producto es el mejor y que somos los más aconsejables para dar la información.

Toda persona que quiera conseguir un fin debe seguir unas estrategias. En el caso de la opinión es necesario ganarse el respeto del público e incluso su simpatía, para que se posicionen a favor de nuestros argumentos y compartan nuestra postura. Esto será mucho más fácil si se utilizan recursos retóricos, un lenguaje cercano, una forma amable de comunicar...

La opinión no se puede imponer puesto que es libre, pero se puede utilizar la retórica para convencer al público de una opinión, con datos y argumentos, sin llegar a manipular la información.
De esta forma no se está manipulando los datos ni a la gente sino que se utiliza la retórica en el periodismo de la misma forma en que la usamos en la vida diaria, de forma muchas veces inconsciente.